jdete
«La vida te enseña todos los días que tienes que luchar por cualquier cosa. Nada es fácil, pero tampoco difícil. No te rindas, si no vives la vida de la manera que tú quieres, jamás sabrás vivirla bien. Simplemente, sonríe, porque tu sonrisa es lo más valioso en ese maldito mundo. Difícil, pero no imposible. Amate y empieza a ser feliz.»

domingo, 23 de noviembre de 2014

9. Guerra perdida.

Querido diario [ 21 de noviembre de 2014 ]...

Lo estoy intentando, y puede que algún día lo logre. Intento olvidarlo, aunque esté marcado para siempre en mi corazón. La llave para abrir la puerta al exterior de mi corazón, se perdió en el caos sentimental. Tengo muy claro lo que siento y lo que no debería sentir. Y el amor hacia él debería ser prohibido. La vida ya me castigó con marcarlo en mi vida con subrayador, y para borrarlo, necesito un tipex, que aún no fue comprado. Debo tomar decisiones, y supuestamente ya las tomé. Estoy en el peor proceso del enamoramiento: el olvido. Y me duele en el profundo de mi corazón verlo cazar a otra persona que no sea yo. Las lágrimas se derraman automáticamente cuando mis ojos se fijan en él. Obviamente, hago todo disimuladamente. Comprobé que soy una buena actriz. Él no sabe el daño que estoy yo acumulando por cada día que pasa, por cada día que ya ni siente mi presencia, o mejor dicho, ni la quiere percibir. Mi tiempo aquí en la vida es una pérdida de tiempo. La vida sigue, pero a mí sólo me pasan los días. No estoy aquí para vivir, sino porque no tengo otro remedio que seguir respirando. No debería haber oido a mi corazón cuando estaba aún a salvo, cuando aún pude evitar este sufrimiento que se apodera de mi corazón, y de mi razón poco a poco. Algún día me agobiaré con este nudo de garganta con sólo pensar en él. Pero esque él está subrayado con fluorecente, para llamar la atención en el proceso duro que estoy intentando realizar, aunque sin éxito. Descubrí sus ojos, pero no fixos en mí, sino en otra chica, más perfecta para él. Claro, debería fijarse en otras más guapas que yo, qué va a querer a una como yo. Pude abrir los ojos y ver por fin el verdadero él. Esta realidad me transpasó el pecho, sacando mi corazón con una flecha a fuera, destrozandolo entero. Vi que era un saltamontes en el amor, un picaflor, una abeja que pasa de flor en flor. Ahora es un león, ante su caza, que está al tanto como yo de su presencia, porque como decía, no era la única chica que estaba enamorado de él. Aunque no veo la posibilidad de alguna chica que lo quiera tanto como yo, porque lo mio es un enamoramiento obsesionado. Soy un caso perdido en este asunto, pero no puedo hacer nada ya, todo está perdido. Dejé mi oportunidad volar, la dejé escapar como un pájaro de una jaula, que libremente alcanzó el vuelo hacia el cielo más azul que nunca, como los ojos de este picaflor de chico. No hay duda: Sigo enamorada de este saltamontes, aunque sea como es, siempre lo querré. Y eso sólo puede significar que el amor que siento por él es realmente verdadero, por seguir queriendole a pesar de todo. Pude ver su miséria en sus ojos. Echo de menos su mirada que me dedicaba cada día que me veía antes. Como todo puede cambiar en poco tiempo. Pero esque, ya lo he perdido para siempre. Derramo lágrimas escribiendo la cruel verdad. No sé qué puedo hacer ahora. Nada, efectivamente, ya he perdido la guerra. No debí haber luchado jamás en esa guerra, porque sabía que al final perderé aunque luche con toda mi alma. Esque lo sabía, pero me conducí ciegamente a la ilusión, haciendome daño, un daño que me está afectando más de lo que me creía. Sonrío tristemente, y lo dejo ir a brazos de otra. "Te lo regalo...", me digo sonriendo con lágrimas en los ojos, pensando en los dos, juntos. Adiós oportunidad, adiós felicidad, adiós chico con los ojos azules, que me han enamorado como una loca, igual como su sonrisa. Espero que sean felices... Me duele, pero ya decidí soltarlo, aunque no lo lograré del todo. Sigo enamorada de él, aunque ahora en secreto, de nuevo, y con más dolor en el pecho que jamás. Lo esperaré, aunque sé que jamás va a llegar hacia mí... Tengo la guerra definitivamente perdida.




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