Nunca jamás había experimentado una tan elevada admiración hacia una persona y corriente que a ese chico que vi ese día de septiembre. La primera vez que lo vi, sólo charlaba con mi amiga sobre su físico, que nos atraía enseguida. Pero al paso del tiempo, me fijaba cada vez más en ese misterioso chico. ¿Me empezaba a gustar? Esas primeras semanas de septiembre, habían dudas, pero los sentimientos se escondía en el rincón de mi corazón, los evitaba para no dudar de mi misma. Pasando los días, mis sentimientos me estaban pegando una paliza. No pude evitar lo inevitable. Me estaba poniendo cada vez más nerviosa en mi interior. Casi explotaba, pero por fuera señalaba tranquilidad, como si nada estuviera pasando. Pero cada minuto que pasaba en mi vida, los pensamientos se dedicaban a dibujar la figura del chico, y de la imagen borrosa que me proporcionaba mi mente de él, se ponía cada vez más sólido y me enamoraba cada vez más de él, sin querer queriendo. Las inmensas preguntas típicas de "¿Por qué me gusta? ¿Qué estoy haciendo? ¡No debo!" se me cruzaban cada vez más normal en mi mente. Con toda la razón, no debo, no debería estar pensando en él, pero eso yo no puedo elegir, los pensamientos no se controlan. Tenía dudas de mis sentimientos, pero se aclararon enseguida el día de ayer. Fue el día que me miró a los ojos la primera vez, me sonrió y saludó con dulzura. Y de repente, todos mis sentimientos volaban en un caos inmenso dentro de mi corazón, como un hurracan. Podría haber explotado justo ese momento, cuando descubrí una maravillosa sonrisa con un brillo tan azulado en su mirada. Los ojos, tan azules, tan bonitos. A pesar de la sonrisa, que era la más bonita que había visto jamás. Me había dado un ataque de corazón. Es inevitable sonreír. Sentir su presencia aunque él no esté al tanto de la mía, es maravilloso. Debería hablarle, debería entrar en su vida poco a poco para que me convierta una persona importante en su vida. Pero yo lo veo dificíl, ya que yo le miró, y está a un nivel superior al mio, lo puedo notar. Desgraciadamente, no va a fijarse en una tía como yo, jamás, en eso no cabe duda. No debería desapreciarme de esa manera, pero no voy a mentir. Mi corazón grita su nombre, necesita su presencia y su maldita sonrisa, que es como si me transportaran en el mundo de las maravillas.

Que duro un amor no correspondido...
ResponderEliminarSaludos, nos leemos :)