Querido diario [ 13/15/16 de octubre de 2014]...
Cierro los ojos. Sin esforzarme, me aparece en la mente la imagen del chico con la mirada azulada. Esos ojos, tan azules como el cielo, que enamoran. Con esa sonrisa tan bonita, que jamás vi. Con esa voz, que me saca risitas cursis. Con esa mirada, que hipnotiza. Vuelvo a abrir los ojos. Suspiro. No está alrededor mía. Cabizbaja, sigo centrándome en lo que estaba haciendo. Esos días tengo un nudo en la garganta. No es una buena semana para mí. Estoy frustrada. No voy a decir que estoy desesperada, aunque sí muy triste y con la mirada perdida, vacía. Se me acumula el dolor en mi corazón. Ni puedo respirar bien, tan mal me siento. El día de ayer, un tal miércoles, no pude contenerme más y dejé rodar unas lágrimas por mis mejillas. Quise frenarlos, pero eran inevitables. Fui fuerte aguantando toda la mañana el dolor. Pero exploté en mi última hora. No sólo estaba frustrada por el chico de los ojos azules, sino también ocupó mis pensamientos un otro chico. Se define como mi amigo de alma, que para algo se llama "de alma", porque su alma y la mía se funden en una, y si él me abandona, me deja destrozada, dejándome caer en un pozo profundo, sola. Se dice que empiezas a apreciar cualquier cosa cuando la pierdes. Es uno de mis casos. Aunque yo siempre lo apreciaba por ser especial. Pero la creencia de que lo estuviera perdiendo, me duele más de lo que podría imaginar. Y se había notado en la cuarta hora de la rutina. Exploté en sollozos y todos se sorprendieron en verme tan rota. Porque todo el mundo me veía como una de las personas más felices del mundo entero, porque es esa mi apariencia que transmito todos los días. Lo que no saben es que por dentro estoy más destrozada como una piedra gigante que destroza un cristal fino. Hoy me siento más contenta, aunque en mi mirada se note mi cansancio. La razón es simple: sigo existiendo para los dos chicos, o al menos eso espero. Y eso me hace querer seguir viviendo, de alguna manera. Y es que tengo que admitir, que me encanta la mirada azulada que tienen ambos, cuando se fijan en mí. Esos ojos azules, tan preciosos, que ya suena cursi, me hacen recuperar la sonrisa.
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