Sigo en la oscuridad. Está todo negro, incluso cuando abro los ojos. Sigo sintiendo ese vacío que siento todos esos días. A veces me animo y sonrío, pero hay muchas veces que de repente, por ninguna razón, vuelvo a caer en las depresiones, aunque exteriormente señale que soy la más feliz del mundo. Yo siempre me fijo primero en los demás, soy la amiga positiva, que alegra la vida de los demás. Pero nadie alegra la mía, porque yo sí que me siento interiormente mal. Me miro la última. No soy tan importante, lo que realmente importa es que los demás sean felices, y hago todo para lograrlo. Siempre me dije que ese era mi objetivo en esta vida. Estoy convencida que soy un experimento, que tiene que ver los demás y nunca a sí mismo, y que tiene siempre mala suerte y jamás consigue lo que desea. Así viví siempre. Yo convenzo con mis palabras, nunca fallo, siempre animo a los que aprecio, no hay excepciones, siempre. Pero mirando mi alrededor en el corazón, lo veo demasiado oscuro. Las esperanzas se perdieron en la soledad. Y ese chico, no se encuentra en ninguna parte, aunque a la vez ocupa los rincones del corazón. Yo lo veo inalcanzable. Y ya se sabe la razón. Pero yo creo que veo una luz más allá, en un fondo muy profundo. Creo que es la esperanza que quiere volver hacia mí, pero no me encuentra. ¿Habrán posibilidades con él? Lo que sí que se es que jamás habrían, y me estoy convenciendo cada vez más. Pero esa luz... ¿Hay esperanzas? No, pero sí, pero obviamente no. Me confundo, me aclaro, me digo que es imposible, y vuelvo a confundirme. ¿O es un otro chico? Tampoco, nadie quiere molestarse en quererme. La batalla ya está perdida sin haberla empezado porque el chico es demasiado para mí y yo no soy suficiente para él. Para nadie. Sé que no debo despreciarme de esta manera, pero no puedo hacer nada al respecto. Quizá la luz sea solo una imaginación mía. Pero parece tan real... Que se vaya a la mierda la esperanza, no quiero seguir sufriendo. Lo imposible, queda como imposible. Y punto final, le digo a mis esperanzas, que tristemente, vuelven a irse.
[ 11 de octubre de 2014 ]: Pues claro que fueron mis imaginaciones. La luz desaparece cada vez más, y vuelvo a estar abandonada en la oscuridad. Y estoy totalmente convencida que la luz no era la esperanza, sino la mala suerte, que quiere volver a atraparme en su trampa, para jugar conmigo a un juego que tiene de nombre como "el dolor". No sé cuánto tiempo puedo soportarlo. No sé cuántas lágrimas he derramado hoy, pero suficientes para saber que nadie me va a tender la mano para sacarme de esta soledad dolorosa. Pero del dolor me hago más fuerte, ¿o no? Necesito a alguien que me saque de aquí, pero ya, por favor... Cada vez me desespero más. Necesito abrazos pero nadie me los ofrece, nadie quiere llenarme, nadie se molesta en quererme. Es una gran pena, pero muy real. Esos días de puente vivo en un mundo surrealista, donde la imaginación manda, y eso es lo peor, porque de repente, cuando te despiertas, sabes que solo era un bonito sueño, solamente un maldito sueño, que jamás va a ser real. Y realmente pensaba que había esperanza...

Gracias por pasarte por mi blog :)
ResponderEliminarTe invito a que me sigas, yo también te sigo para estar al tanto de tus entradas.
Me gusta como escribes, quizá si pudieras poner la letra un pelín más grande me sería más fácil leerlo, por lo demás sigue así, lo haces genial!
Un beso :)