Querido diario [ 21 de
noviembre de 2014 ]...
Lo estoy intentando, y puede
que algún día lo logre. Intento olvidarlo, aunque esté marcado para siempre en
mi corazón. La llave para abrir la puerta al exterior de mi corazón, se perdió
en el caos sentimental. Tengo muy claro lo que siento y lo que no debería
sentir. Y el amor hacia él debería ser prohibido. La vida ya me castigó con marcarlo
en mi vida con subrayador, y para borrarlo, necesito un tipex, que aún no fue
comprado. Debo tomar decisiones, y supuestamente ya las tomé. Estoy en el peor
proceso del enamoramiento: el olvido. Y me duele en el profundo de mi corazón
verlo cazar a otra persona que no sea yo. Las lágrimas se derraman
automáticamente cuando mis ojos se fijan en él. Obviamente, hago todo
disimuladamente. Comprobé que soy una buena actriz. Él no sabe el daño que
estoy yo acumulando por cada día que pasa, por cada día que ya ni siente mi
presencia, o mejor dicho, ni la quiere percibir. Mi tiempo aquí en la vida es
una pérdida de tiempo. La vida sigue, pero a mí sólo me pasan los días. No
estoy aquí para vivir, sino porque no tengo otro remedio que seguir respirando.
No debería haber oido a mi corazón cuando estaba aún a salvo, cuando aún pude
evitar este sufrimiento que se apodera de mi corazón, y de mi razón poco a
poco. Algún día me agobiaré con este nudo de garganta con sólo pensar en él.
Pero esque él está subrayado con fluorecente, para llamar la atención en el
proceso duro que estoy intentando realizar, aunque sin éxito. Descubrí sus
ojos, pero no fixos en mí, sino en otra chica, más perfecta para él. Claro,
debería fijarse en otras más guapas que yo, qué va a querer a una como yo. Pude
abrir los ojos y ver por fin el verdadero él. Esta realidad me transpasó el
pecho, sacando mi corazón con una flecha a fuera, destrozandolo entero. Vi que
era un saltamontes en el amor, un picaflor, una abeja que pasa de flor en flor.
Ahora es un león, ante su caza, que está al tanto como yo de su presencia,
porque como decía, no era la única chica que estaba enamorado de él. Aunque no
veo la posibilidad de alguna chica que lo quiera tanto como yo, porque lo mio
es un enamoramiento obsesionado. Soy un caso perdido en este asunto, pero no
puedo hacer nada ya, todo está perdido. Dejé mi oportunidad volar, la dejé
escapar como un pájaro de una jaula, que libremente alcanzó el vuelo hacia el
cielo más azul que nunca, como los ojos de este picaflor de chico. No hay duda:
Sigo enamorada de este saltamontes, aunque sea como es, siempre lo querré. Y
eso sólo puede significar que el amor que siento por él es realmente verdadero,
por seguir queriendole a pesar de todo. Pude ver su miséria en sus ojos. Echo
de menos su mirada que me dedicaba cada día que me veía antes. Como todo puede
cambiar en poco tiempo. Pero esque, ya lo he perdido para siempre. Derramo
lágrimas escribiendo la cruel verdad. No sé qué puedo hacer ahora. Nada,
efectivamente, ya he perdido la guerra. No debí haber luchado jamás en esa
guerra, porque sabía que al final perderé aunque luche con toda mi alma. Esque
lo sabía, pero me conducí ciegamente a la ilusión, haciendome daño, un daño que
me está afectando más de lo que me creía. Sonrío tristemente, y lo dejo ir a
brazos de otra. "Te lo regalo...", me digo sonriendo con lágrimas en
los ojos, pensando en los dos, juntos. Adiós oportunidad, adiós felicidad,
adiós chico con los ojos azules, que me han enamorado como una loca, igual como
su sonrisa. Espero que sean felices... Me duele, pero ya decidí soltarlo,
aunque no lo lograré del todo. Sigo enamorada de él, aunque ahora en secreto,
de nuevo, y con más dolor en el pecho que jamás. Lo esperaré, aunque sé que
jamás va a llegar hacia mí... Tengo la guerra definitivamente perdida.




